Alba Molina, para bien y para mal —artísticamente hablando—, es hija de su padre y de su madre. Nació en 1978, cuando Lole y Manuel eran ya leyenda de nuestra música. Fue modelo y es cantante. Publicó su primer LP, Despasito, en 1998. Sobrevivió sin quebrarse a la malintencionada, y estéril, comparación con la grandísima Lole Montoya. Cantó en solitario, en el trío Las Niñas, en Tucara… y hasta rindió homenaje a sus progenitores en tres álbumes.

  • Alba Molina [2016] Canta a Lole y Manuel
  • Alba Molina [2017] Caminando con Manuel
  • Alba Molina [2019] Para Lole y Manuel (en directo)

No, no puede guardar fidelidad a la madre por evidentes dificultades vocales, pero sí que modula y rasga como el mejor Manuel Molina, tristemente fallecido en 2015 y motivo esencial de su entrega a la máxima que afirma que nadie muere del todo si permanece en la memoria de un semejante.

Alba sabe aportar sentimiento y buen gusto a lo que hace. Su huella está en éxitos tan dispares como Noches de Bohemia (Navajita Plateá, 1998), Ojú (Las Niñas, 2003) y No puedo quitar mis ojos de ti (Tucara, 2009).

A finales del año pasado vio la luz su trabajo más reciente, El beso. Diez temas más bien sencillos, con una producción exquisita. Se dejan oír una docena de veces sin cansar, cuajados de matices que afloran con timidez y eficacia.

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Dicen que en el corazón yo llevo

un mar de corales.

Una presunta memoria de pez

para recordar.

Olvidé que soy de impulsos viscerales,

incapaz de adivinar el tiempo

que perdura un beso en el cristal.

Dicen que en el corazón yo llevo

los suspiros de una boca

que dejó de darme besos.

Se convirtieron en roca.

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Así comienza Dicen, la primera de las canciones del disco. Disfrutad con la voz sensible de Alba Molina, con la instrumentación delicada de un tema que sabe quedarse dentro.

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