Coppini no era un músico. Tenía música, como todos los magos. Coppini era uno de ellos. Uno de los de verdad.

Contornos ( ) Coppini. Ladron de Bagdad

Coppini poseía la magia de quien hace arte de la palabra, del tono, del gesto, seduciendo a la concurrencia. Era el mago por antonomasia. El que nos deja boquiabiertos, como chiquillos que no salen de su asombro, con la única ayuda de su garganta, su cara de payaso triste y sus manos. Dio un nuevo significado al término “prestidigitación” mientras cantaba

Cena recalentada cuando llego tarde a casa,
la imbécil de mi hermana que me pica y que se pasa,
la loca de mi madre que me chilla y no se cansa
y el viejo derrotado que se baba y amenaza.

¿Dónde has estado?
¡Mira qué facha!
¿Qué horas son éstas?
Vete a la cama.

Un beso en un portal, un abrazo, hasta mañana,
qué hombre me sentía cuando a ti te acompañaba.
Tú lo eras todo y yo era nada,
pisábamos los charcos, tan lejos estabas.

Germán Coppini era un mago, pero necesitaba un pequeño grupo de asistentes que le ayudasen con el número. Músicos. Buenos músicos que encajasen sin rubor unas letras desaforadas, cargadas de símbolos. Los tuvo en Golpes Bajos. Junto a ellos fue grande, excelso, rico en matices y carente de ellos. El grupo murió joven, como Germán,  pero dejó huella en el gusto musical y literario de más de una generación.

No es fácil simplificar en una estrofa toda una carrera, pero resulta un hermoso ejercicio de revisita que querría también para mí. En el caso de Coppini y sus Golpes Bajos, hay mucho donde escoger: Malos tiempos para la lírica, No mires a los ojos de la gente, Hazme un nueveHansel y Gretel, Cena recalentada, La virgen loca… Yo, sin embargo, no dudo un instante.

Tema : Son escenas olvidadas.

Son escenas olvidadas,
repetidas tantas veces.
No se ama a los sumisos,
simplemente se les quiere.

Se encuentra al comienzo del disco A Santa Compaña y merece ser escuchado una vida entera, cada día. La instrumentación de inicio, el ritmo complejo o acomplejado, la voz de entrada, la estrofa del elogio y una frase, pronunciada en un susurro, que caló en mi corazón hasta fundirse con sístoles y diástoles: “Te quiero, mi vida”. Os dejo el enlace a YouTube en la trasera del disco.

Contornos ( ) Golpes Bajos. A Santa C. Trasera

 

Coppini murió un 24 de diciembre, hace ya tres años. Me topé con él en una ocasión, callejeando por Madrid, pero no lo saludé. Respetuoso siempre con la intimidad de los demás, omití decirle que algunos de mis relatos llevan sus canciones como música de fondo.