Sinopsis

Todas las personas guardan algún secreto. Incluso Fernando, un modélico padre de familia que se desvive por la felicidad de los suyos, o su mujer Marta, de intachable conducta pública y una discreción sin límites. También Antonio, amigo y socio de Fernando, oculta una verdad incómoda. ¿Y qué decir de Isa, esposa de éste y mucho más joven que él?

LA RESONANCIA DE UN DISPARO es la novela de una confesión, con sus píldoras de intriga y sus dosis de veneno. Tras el éxito de “La judía más hermosa” —con la que se adentró en el género histórico—, Fernando García Calderón retorna a la intriga psicológica con un relato sutil como un mecanismo de relojería, pero que podría estallar en manos del lector. Sí, todos guardamos algún secreto en el fondo de nuestra conciencia, y basta una detonación para que aflore a la superficie. Tan sólo queda desear al lector que nada de lo que en esta novela sucede le resulte sospechosamente familiar.

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Fragmento del libro

Si el sueño es la película que nuestra mente cansada monta con jirones de la realidad, con frustraciones, miedos y deseos, yo ahora debo estar soñando. Carece de sentido que me halle aquí, ante usted, como carece de sentido todo lo que cuento. Por más vueltas que le doy, no acierto a adivinar en qué momento se me fue de las manos.

Dime cómo ha podido pasar esto, dímelo, dime la verdad, gritó él con la insistencia del que no comprende de la misa la media. O, mejor, del que no quiere comprender. Antes de contestar, intenté recobrar la calma que se me supone por naturaleza. Los nervios del domador los huele el león, solía recordar mi tía Virginia. Mi modelo, según las lenguas de la calle de las Sierpes. No podía permitirme el lujo de meter la pata de nuevo. Tras unos balbuceos deliberados, cogí carrerilla.

—Como no cambiarás nunca —le espeté con enojo. Con enojo premeditado, no crea—, seguirás con la matraca, obligándome a repetirte lo que ha pasado, pregunta que pregunta porque esta frase no casa con tal otra, porque mi historia no hay quien se la trague, porque es preferible ser racional y sufrir que arrimar el hombro y acabar con esto cuanto antes.

Golpeé la mesa para llamar su atención. Normalmente se comporta con desinterés. Ojos que no ven… Puede figurárselo. Pero, cuando se dispara, las pocas veces que se dispara, salta de un asunto a otro a la velocidad de uno de esos videojuegos. Ese afán tan suyo por dominar la materia de que se trate, sin cabos sueltos, acaba por desestabilizar a cualquiera.

—Ese afán tan tuyo por saberlo siempre todo. Componer el rompecabezas, que cada puñetera pieza encaje en su puñetero sitio. Tu mejor virtud y, para nuestra desgracia, tu peor defecto. En fin, tú lo has querido.

No era una amenaza. Había que frenar la reacción en cadena y lograr que me escuchase. Y, con aquel panorama, no resultaba tarea fácil. Póngase en su lugar y en el mío.

—Deja de mirar hacia allá, encaja esa puerta y siéntate, que me voy a tomar mi tiempo. Te prometo que no se me quedará ni una palabra en el tintero. La película de los hechos enterita, como a ti te gusta, como si la presenciases en vivo. Con pelos y señales. Así te demostraré que soy muy, pero que muy consciente de lo que sale por esta boca, por imposible que parezca. Y, si luego no te sacia, las quejas, al maestro armero.

Hay ojos que son como libros abiertos. Los suyos no destacan por bonitos; tampoco, por feos. Son unos ojos corrientes, que se distinguen por transparentar lo que se guisa entre unas neuronas rápidas pero ingenuas. Y en aquel instante proclamaron que mi hipnotismo de baratillo, algo oxidado por el desuso, funcionaba.

—La cosa empieza, como he intentado explicarte, a eso de las cuatro y pico, con los preparativos del gran día. Sitúate, pero sitúate de verdad porque repitiendo las mismas preguntas y las mismas respuestas no arreglamos nada. Imagínatela. Aunque no quepa en esa sesera tuya, no es la primera vez que…


¿Qué ha dicho la prensa?

Alguna que otra perla, que no ha caído en “collar” roto:

  • […] que nace con vocación de best seller, como el último trabajo de Fernando García Calderón, “La resonancia de un disparo” (Elena Martos, Diario de Sevilla, 30/04/08).
  • El escritor vuelve al género de intriga con una novela sobre secretos de parejas. Este título entronca con un libro anterior, “La noticia”, que disfrutó de éxito de crítica y público (Feria del Libro 2008, Diario de Sevilla).
  • Al escritor Fernando García Calderón le gustan los desafíos y, tras la buena acogida de su novela histórica “La judía más hermosa”, cambia totalmente de registro en “La resonancia de un disparo”, una obra de intriga psicológica en la que reflexiona sobre las relaciones de pareja y sus secretos (Metro, 11/06/08).
  • La novela destila erotismo (La Rioja, 12/06/08).
  • El lector se dará cuenta de que no todo es lo que parece en esta novela (ADN, 12/06/08).
  • García Calderón salta a la novela de suspense. Al escritor le gusta “vapulear los géneros”, y “La resonancia de un disparo” no es una novela negra al uso, aunque en sus 190 páginas haya suspense y buenas dosis de intriga (El Correo de Andalucía, 22/06/08).
  • […] García Calderón es un gran creador de intriga psicológica, género que recupera en esta obra, tras su incursión en la novela histórica con “La judía más hermosa” (2006). Los secretos, las parcelas de nuestra vida o de nuestros actos que no podemos o queremos exponer a la opinión de los demás, son en este relato el eje sobre el que analizará y alumbrará emociones y reacciones comunes a todos nosotros (Web Comunidad Escolar; Ministerio de Educación, Política Social y Deporte; 2/07/08).
  • En la frontera de la novela negra (revista En Punto, julio-agosto 2008).
  • Historia de dominio y pasión […] Fernando García Calderón acaba de publicar una nueva obra y vuelve a ser una sorpresa, por el cambio de género y estilo […] aunque en el fondo “La resonancia de un disparo” es una dura historia de dominio y manipulación; de vidas y pasiones que se cruzan; de victorias y derrotas, relatadas por un personaje femenino, en un diálogo entre pasado y presente, narrado con una fuerte carga sexual (revista Líneas, julio-agosto 2008).


Comentarios del autor

Si bien en un principio nos quejamos de su deliberado silencio —”Impasible, el autor no ha dicho esta boca es mía. Se le vio en Sevilla, firmando ejemplares y estrechando manos, chiticallando. Se rumorea que aguarda a las presentaciones oficiales de la novela para soltar la noticia bomba”—, ahora hemos de tachar su verborragia. Han proliferado las declaraciones en medios diversos, repitiendo y repetiéndose. Destacamos por su extensión las entrevistas realizadas por Efe y Europa Press. He aquí una selección de las opiniones vertidas:

“Desde mis comienzos he huido del camino trillado, del encasillamiento. Es lo apasionante de la literatura. Te permite crear mundos y observar al ser humano en las múltiples facetas de su compleja esencia” (justificando el cambio de género y estilo, obra tras obra).

Explicó que el título de la novela resulta “muy revelador” de sus intenciones narrativas, ya que “La resonancia de un disparo” evoca la idea “intrínseca” de violencia y refuerza la imagen de la propia novela como un “disparo”. Sin embargo, “el silencio resulta tan importante como la resonancia en el disparo que pretende ser esta novela”, añade el escritor.

El autor precisó que con esta novela pretendía hacer una “vivisección” del matrimonio, que constituye un “equilibrio singular” entre dos personas. “El matrimonio está formado por dos funambulistas que tratan de guardar el equilibrio sobre una cuerda e intentan sujetarse el uno al otro”, manifestó.

“Verdades como puños” y mentiras, “más ciertas si cabe que las anteriores”, se entrecruzan en su nuevo libro, que “es la novela de un deseo. Un deseo platónico y, en momentos concretos del relato, carnal. Un deseo que llega a ser obsesión sin paliativos”.

“En pocas ocasiones se habla de relaciones sexuales calificables de gozosas”. Destacan “por su crudeza” porque, como señala el autor, “el sexo actúa de catalizador, activando la reacción de los personajes, modulando su comportamiento”. Para alguno de los personajes, el sexo “representa el modo de luchar contra la monotonía, contra el inexorable paso del tiempo. Para otros, significa poder, control de la pareja, eventual o estable”.

Según afirmó, no le interesaba “alumbrar un relato clásico, en el que dominara un narrador omnisciente, ni una novela de intrigas al uso, en la que un investigador cínico y frío abordara sin pasión los sucesos”. En consecuencia, “el relato adopta el tono de una confesión” (acerca de la voz femenina que relata esta historia).

La novela es “como una cajita de música delicada, un fino mecanismo de relojería”, porque su autor la concibió “con las mismas pautas, fortalezas y debilidades” que le atribuye a la relación de pareja.


Publicaciones

Algaida Editores, 2008. ISBN 978-84-9877-116-9.