Sinopsis

El mal de tu ausencia consta de quince relatos, vertebrados por un banquete con el que Júpiter agasaja a la tropa olímpica. A los postres, con el sopor, unos buscan descanso entre las alcobas de palacio mientras otros, los menos, permanecen sentados a la mesa, apurando sus copas y oyendo peripecias de mortales dignos de eterna salvación.

Galardonado con los premios de novela Félix Urabayen (El vuelo de los halcones en la noche, 1997) y Ateneo Ciudad de Valladolid (El hombre más perseguido, 1999), es sin embargo el cuento la modalidad literaria en la que Fernando García Calderón obtiene sus primeros logros. Ingeniero de Caminos de profesión, su vocación de escritor queda puesta de manifiesto en estos relatos que diseccionan las actitudes del ser humano enfrentado al mal de la soledad, reflejo de tantas ausencias.

Natural de Sevilla, Fernando García Calderón ha visto reconocido su quehacer en certámenes narrativos de toda la geografía nacional: Cuentos de Invierno (Ponferrada), Gabriel Miró (Alicante), Jara Carrillo (Alcantarilla), Jauja (Valladolid), Juan Ortiz del Barco (San Fernando), Max Aub (Segorbe), Miguel Cabrera (Morón de la Frontera) y Villa de Iniesta entre otros.

12libro
El volumen contiene las siguientes obras:

•    A una despedida ocasional
•    A Lena, cuando muera
•    El llanto perdido
•    Suicidio
•    Aguas turbias
•    Desdén de la palabra
•    Ella dice que llueve
•    Casi ciego
•    De Mario a Julia, con amor
•    Niego la muerte que te aleja
•    En tus ojos
•    M
•    La noche de la venus iguana y el cocinero camaleón
•    El mal de tu ausencia
•    La verdadera historia de mi vida


Fragmento del libro

No son las mismas aguas turbias de cada noche. Los mismos instantes que en mi memoria se amplían hasta cubrir, como una mancha de brea, la totalidad del sueño. Sobrevino en unos segundos, en ese límite difuso en que el crepúsculo deja de serlo. Unos segundos para arruinar tantas vidas.

Dicen que hay encrucijadas que nos enfrentan con nuestro corazón, nuestra inteligencia y ese conjunto de valores inmateriales que resumimos en una palabra sencilla de singular resonancia: alma.

Esta madrugada no se ha repetido, como sucediera siempre desde aquel día. Madrugada tras madrugada, aunque nunca fuese completamente igual. Se repiten los cuatro o cinco rasgos decisivos, los que han llegado a minar mi entendimiento: el eco de fondo, mezcla de alud y canto de sirena en el mare mágnum de la pesadilla, añadido al martilleo incesante de la lluvia; el empellón seco que nos voltea; el agarrotamiento de mis torpes brazos, que lo sujetan a duras penas; su mirada muda, sin lágrimas, mientras se escurre de mis manos; el pequeño bulto arrastrado por la corriente, inerme como pocos.

Cuando despierto, hasta ayer al menos así era, lo hago con idéntico malestar al que experimenté en aquella clínica al recuperar la consciencia. No recordaba lo acontecido. Pero la hiel que me llenaba el esófago, inundándome la boca, delataba la tragedia. Se vislumbra que algo fatal se ha atravesado, como una trinchera infranqueable, en tu trayectoria. Yo me dejé pasado, presente y futuro en aquel breve lapso que fue el golpe de una amarga ola. El pasado de eso que denominamos, con cierto desprecio, un ejecutivo. El presente, porque ya jamás volvería a ver con los mismos ojos. El futuro, marcado por el débil contorno de la línea sinuosa de un remordimiento. Claudiqué. Un remolino en la raya de la vida, un nudo gordiano en una recta que nunca debió abandonar tal condición. El destino, que nos zarandea.

Tuve unas horas de amnesia, defendiéndose mi mente de una verdad que se impondría sin remedio. Con la costumbre, asido a la amarra que me rescata del reposo, la sensación de vacío al despertar dura lo que un parpadeo. Enseguida recobro espacio y tiempo, el espacio del descalabro y el tiempo de una condenación. Pero entonces no reaccioné hasta escuchar el mensaje de las gotas de lluvia en el cristal de la ventana. Doloroso morse. No habrá, no puede haber, por mucho que los años erosionen mi razón, otro momento como aquél. El estómago se me encogió de tal modo que el alarido y la náusea confluyeron en mi garganta.

Las noticias se amontonaron, en desorden, como restos de la riada. Su cuerpo no aparecía. Nos afanamos en una rutina de espanto y desolación. La consulta a las ocho a la lista de víctimas, mañana y tarde, la presencia en alguna cuadrilla de búsqueda, la espera a las puertas del ayuntamiento, las lastimosas escenas de familias rotas en una población abatida por el drama. Ninguna de esas cosas, sin embargo, hacía mella en mí. Había quedado anestesiado, atado a una de las rocas que se hundían en aquella inmensa lengua de fango, preso del sordo bramido de la masa de agua, hipnotizado por unos ojos metálicos, de color azul, en los que se reflejaba la miseria de un hombre que se jactaba de haber cabalgado a lomos del triunfo personal y profesional, confundiendo ambos sin fortuna ni cabeza.

Lo conté. Lo conté para intentar superarlo, para compartir mi pena esparciendo migajas sobre los oídos ajenos, como si eso fuese posible. Todos me disculparon, al menos de palabra. Quizá mi suspicacia inventaba bisbiseos a mi espalda o gestos de desprecio en algún pariente. En mi propia mujer.

Del relato titulado Aguas turbias—


¿Qué ha dicho la prensa?

La revista Líneas, en su número de junio, le dedica palabras afectuosas al libro: “Su aparición no hace sino revalidar las altas calidades de García Calderón en un género de probada dificultad, cargado de potencialidades poéticas y sutil destilación narrativa (…) Por pequeños pórticos que evocan figuras y gestas de la mitología clásica, Fernando nos introduce en historias de la vida misma, entretejidas en un realismo lírico, onírico o patético”.

El diario ABC, en su edición de Valladolid, dedicó una página completa al autor, destacando la presentación de EL HOMBRE MÁS PERSEGUIDO en abril y la aparición de EL MAL DE TU AUSENCIA apenas un mes más tarde (José Gabriel L. Antuñano, 31/07/00).

Entrevista en ABC. Julio de 2000

Entrevista en ABC. Julio de 2000

Comentarios del autor

García Calderón, cuentista donde los haya, justifica el número de historias incluidas en el volumen de la forma siguiente:

“Elegí 15 por ser número que se compone del 1 que sintetiza al individuo concebido en su aliento inmaterial y del 5 al que las filosofías ocultas atribuyen la grandeza del quinario formado por Dios, el hombre y los tres universos –natural, espiritual y divino– y la infamia del pentágono invertido, sin equilibrio, símbolo de las picas trabadas, de la lucha y el caos. Pequeño demiurgo, acomodé sus mensajes en la lengua de dioses, héroes y sabios reunidos como tantas veces por Júpiter, convencido como estoy de que la felicidad y la desgracia, el azar y las casualidades son las consecuencias de un oscuro ajedrez en el que participamos simultáneamente como jugadores y trebejos”.


Publicaciones

Ediciones Alfar, 2000. ISBN 84-7898-171-3.
Biblioteca de Autores Contemporáneos. Serie Narrativa, 17.