No es fácil crear interés cuando uno no es Julia Navarro y acude a su tierra natal con un modesto libro de relatos debajo del brazo. Fue ayer, 3 de marzo —día de san Asterio y santa Catalina Drexel—, cuando la fortuna y un sol vigoroso se aliaron para proporcionar una de esas jornadas que un escritor no olvida.

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Llegaba a Sevilla un tanto cansado, falta de energía, porque las circunstancias me habían obligado a trabajar en varios frentes a la vez: la preparación de la cita de Diario de ausencias y acomodos con periodistas y blogueros, las galeradas de la próxima novela y la búsqueda de información para un proyecto que ha de trasladarme hasta el siglo XVIII.

Fueron siete entrevistas, una sesión fotográfica casi peliculera y una rápida visita editorial. Bajé de un tren a las 10:30 y subí a otro a las 18:45. En medio, movimientos acompasados por un programa de trabajo digno de la mejor relojería suiza. Mi gratitud hacia todos los interesados en charlar un ratito con este autor al que Laboa, una vez más, dejó solo. Menos mal que don Juan Ángel Santacruz de Colle estuvo siempre dispuesto a echar una mano. Os dejo la lista:

  • Onda Cero, programa Sevilla en la onda. Con una gratísima Susana Valdés.
  • Diario de Córdoba. Con Antonio López Hidalgo, autor entre otras muchas cosas del estupendo blog El radar, todo calma y sabiduría.
  • Books & Co. Con mi adorada Marisa G. Con ella el tiempo pasa sin que te percates. No es una entrevista, es una charla sobre literatura y otras aventuras con una amiga.
  • RNE, programa Historias de papel. Con el inefable Manuel Pedraz, que me obliga a leer pero a cambio me aísla del mundanal ruido con sus preguntas que dan que pensar. Un verdadero amigo, con el paso de los años y las entrevistas.
  • Canal Sur Radio, programa Es la vida. Con el entusiasmo y la sensibilidad de Jesús Barroso, Vicky Román y Elena Zájara. Nunca la expresión “sentirse como en casa” tuvo mejor significado. Su dominio de los relatos del libro, como ya me ocurriera con Yo también fui Jack el Destripador, llegó a conmoverme.
  •  Libros en el petate. Y no daré el nombre por si prefiere el anonimato que muestra en su blog. Una entrevista preparada con minuciosidad y el afecto de quien gusta del trabajo bien realizado.
  • Diario de Sevilla. Con Francisco Correal. Singular y prodigioso, tan ágil como eficaz en la improvisación. Todo un honor para el entrevistado.

No se acaba aquí mi ramillete de flores, que siempre alimenta el espíritu una jornada que aúna la vocación con el placer. Reservo para el final dos menciones que van más allá del reconocimiento. Nuria Lupiáñez y Luis M. Oliva, responsables de Édere Comunicación y de Ediciones Alfar. Sin ellos, nada de esto habría sido posible.

Y, para los escépticos que piensen que parezco un director de cine recogiendo el premio Goya, diré que sí, que así me siento. Premiado.