Que el vínculo literario que me une a Marisa G se ha puesto de manifiesto en varias entradas de este modesto medio de comunicación es indiscutible. No hay más que consultarlas.

En consecuencia, no existe entre nosotros eso que llamamos “novedad”.

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De cualquier forma, quiero insistir en un aspecto que considero distintivo y relevante en Marisa: el amor con que alimenta cuanto escribe. Parafraseando a Gertrude Stein, una reseña es una reseña…, pero no todas son iguales. Y no hablo específicamente de su texto, ni de sus opiniones buenas o malas. Hablo del tono, del aroma que desprende, del regusto que deja la forma de expresarse.

 

Nos pasamos los días y las semanas recomendando libros. Hoy me toca echar el freno con la intención de acercaros esta novela, de acercaros a Jo, una mujer que deja atrás la cobardía y acepta el reto que le proponen hasta las últimas consecuencias. Sinceramente creo que El vuelo de los halcones en la noche solo puede recibir elogios y buenas opiniones, por la historia en sí, llena de emotividad y ternura, por la forma en la que accedemos a ella -a través de un personaje anónimo que nos sirve de introductor-, pero especialmente por su personaje principal femenino. Nada os he comentado sobre el pintor de manera intencionada.

En definitiva, me ha encantado esta lectura, la he disfrutado página tras página y me ha servido, al mismo tiempo, para asomarme a la pintura de Edward Hopper y descubrir nuevos óleos con ese estilo tan peculiar que caracteriza al pintor. Lo dicho, una novela extremadamente recomendable.

 

Estoy obligado a mostrar públicamente la gratitud y admiración que siento por Marisa desde que la conocí. Visitad su blog literario. Disfrutaréis. Os dejo el enlace a la reseña en el logo.

 

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