De Madrid al cielo

Livingstone dijo que Zanzíbar era el lugar más bello que había conocido en toda África para descansar antes de emprender su último viaje.

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He tenido la fortuna de compartir, en la distancia, esa sensación. Estuve en Zanzíbar tras las huellas del erudito Juan Ángel Santacruz de Colle, un español que rompió las fronteras de otra época, cuando la isla de Unguja no pertenecía a la unión que llaman Tanzania.

Aquí diríamos, apropiándonos del verso de Luis Quiñones de Benavente, de Madrid al cielo.

Pues el invierno y el verano,
en Madrid sólo son buenos.
Desde la cuna a Madrid
y, desde Madrid, al cielo.

El cielo lo alcancé yo ayer, en ese potaje entre castizo y cosmopolita que es la Feria del Libro, firmando. De la caseta 361 (Ediciones del Viento) al cielo gracias a familiares, amigos, camaradas, allegados y lectores anónimos que, en mi corazón, perdieron el anonimato para siempre.

Horas después, y para rebasar el tropo, me elevaba a las alturas camino de las islas Canarias, iniciando unas vacaciones forzosas que  nada tienen de forzadas.

Atrás dejo los ciento veinte minutos imborrables en que, bolígrafo en mano, recibí el cariño de tantas personas que se agotaron las existencias. Para todas ellas, mi gratitud sin límite ni condiciones.

Quisiera, si se me permite, destacar un encuentro. Ana, a la que no conocía, apareció con una amiga y el libro. Tuvo la amabilidad de repetirme alguna de las expresiones que había dedicado a Yo también fui Jack el Destripador públicamente, en internet. Puedo afirmar que, en aquel instante, los veinticinco años de brega transcurridos desde que mandé mi primer cuento a un concurso de Valladolid quedaron justificados. Habían merecido la pena las velas nocturnas, el vía crucis editorial, las horas que robé a los míos, los folios tirados a la basura y las obras guardadas en un cajón de mi escritorio.

He recibido, por fortuna, muchísimas más palabras de aliento que palos. Premios literarios, buenas críticas en las páginas culturales de ABC, El Mundo y La Razón, comentarios elogiosos en numerosos medios de nuestro país, atenciones inmerecidas en mi ciudad natal. Ninguno de esos recuerdos maravillosos supera la emoción que sentí mientras me hacía una foto con Ana.

Noticias (026) Ana

Gracias.

2 Comentarios

  1. Es un placer ver firmar sin parar a un autor. Felicidades.

  2. Jo, como te curras los textos, hasta los de la web. Y no seas tan modesto, que la novela lo vale.

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