Se me ha preguntado, en entrevistas y mensajes, por la “cronología” de Los espacios efímeros. Cuándo se desarrolla la novela y su porqué. No soy amigo de hacer puntualizaciones que puedan perturbar la visión que el lector crea de la obra. Una novela es patrimonio de quien la lee sin prejuicios, adquiriendo este el derecho a construir y deconstruir la ficción que representa.
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Sí es cierto que detalles que pueden pasarse por alto durante la lectura suelen llevar a callejones sin salida en la interpretación de un texto. Surgen incongruencias que afectan a la comprensión general de las trescientas y pico páginas del thriller que estamos saboreando. O, sin llegar a tanto, aparecen dudas que el lector desea disipar. Normalmente estas dudas se enquistan ante la dificultad de pedir aclaraciones al escritor. No es este el caso. Si concebí este sitio web y sus páginas fue para establecer un cauce de comunicación, permitiendo al lector expresarse libremente, preguntar lo que estime oportuno y pedir cuentas al autor. También el autor tiene a su alcance este recurso para poner algún punto —pocos, para no cansar— sobre la i.
Asumo, en consecuencia, que resulta oportuno tratar el asunto del calendario que acompaña a los sucesos que Los espacios efímeros relata, comenzando por el 11 de marzo y concluyendo el 5 de julio. Para ello, me valdré directamente de las cuestiones que me han planteado periodistas y lectores.
¿Estamos en 2004 y la novela parte de los trágicos atentados del 11 de marzo de ese año?
No. En el primer capítulo se dice: “Es lunes, 11 de marzo, ideal para una necrológica”. El aciago 11 de marzo de 2004 cayó en jueves. Una consulta rápida al calendario del año 2019 permitirá hallar la coincidencia.
Entonces, ¿por qué otro 11-M?
En una entrevista, dejé claro su porqué: “Los terroristas, por desgracia, son proclives a las efemérides. Cuando me decidí a escribir la novela, resultaba dolorosamente creíble que hechos y circunstancias se repitieran. De paso, me permitía revisitar la memoria del suceso que —sin duda— me marcó. Mi piso estaba a poco más de un centenar de metros de uno de los trenes atacados y la impresión que dejó en mí aquel revoltijo de impotencia, rabia y pena se difumina, pero no se olvida. Se regurgita”.
¿Contiene la novela alguna otra pista que abra los ojos de los que no la lean con una montaña de calendarios delante?
En el capítulo correspondiente al 22/06 —página 305— Luisito Correa explica, en referencia a la UNED de las Escuelas Pías, que “se inauguró al mes siguiente de los atentados de 2004”.
¿Por qué no indicar abiertamente que los acontecimientos se desarrollan en el año 2019?
Porque Los espacios efímeros no es una crónica ni pretende serlo, sino una fábula que persigue la o las moralejas y, por lo tanto, se vale de la realidad sin necesitar de una localización temporal precisa. Comienza con un atentado y contiene los primeros estadios de una pandemia. ¿Para qué? Para proporcionar un contexto. La circunstancia y el escenario definen la tormenta; los personajes navegan azarosamente hacia su destino.
26 julio, 2025 a las 1:13 pm
Foarte interesant articolul! Mulțumim pentru informații.